Editorial de la audición radial LA VOZ ARMENIA
Sábado 31 de Enero de 2009 – Radio Génesis AM 970 (Buenos Aires, República Argentina)
En nuestro país, lejos de ser partícipes de una intensa campaña antisemita, como pretenden demostrarlo una y otra vez desde los sectores más reaccionarios del poder nacional y la comunidad israelita, estamos siendo víctimas de una silenciosa, pero permanente, campaña cuyo objetivo central es detener, o al menos estorbar, la lucha de los pueblos por la paz, la justicia, la solidaridad y la plena vigencia de los derechos humanos.
Así, por ejemplo, son condenados públicamente, y pueden ser castigados, quienes acusen a Israel y a su gobierno sionista de genocidas, y no quienes defienden y declaran por todos lo medios a favor de los asesinos del pueblo palestino, sometido dentro de ese gigante campo de concentración llamado Gaza.
La lógica de los medios masivos de comunicación y de toda la maquinaria propagandística nacional e internacional, al servicio de los poderosos y explotadores, es presentar como “malo” a quien se defiende en su propia tierra de los invasores que lo han usurpado todo, y como “bueno” a quien “sufre” el enojo de los invadidos y explotados.
Es esa misma dinámica de pensamiento la que aplican para invertir miles de millones de pesos en “subsidiar” a grandes empresas y terratenientes, “salvar” bancos u otras entidades financieras, mientras se reprime y encarcela a quienes osan reclamar “aumento de salarios”, “trabajo” o “viviendas dignas”, diciendo que son estos últimos los que desestabilizan el “orden constitucional”.
Esta situación pasa aquí, en Armenia, Estados Unidos, Francia y en cualquier rincón del planeta.
Es culpable quien lucha por cambiar este orden social injusto e inhumano y no, quienes lo mantienen y son culpables de las muertes de decenas de millones de habitantes del planeta, de que no tengan trabajo, sufran epidemias evitables, o no tengan acceso al agua potable ni a la red cloacal, entre otras calamidades.
Por eso, con una impunidad total, “el gran diario argentino”, el de la “corneta”, tituló ayer que “los líderes del mundo reunidos en Davos pidieron un capitalismo ético”. Parece un chiste, pero no lo es.
Los responsables de casi todos los males que aquejan al planeta (para no caer en una soberbia absolutista) se reunieron para conferenciar sobre cómo se deben solucionar los males que ellos mismos generaron y generan a través de la aplicación de políticas capitalistas en cada una de las sociedades que dirigen. Ellos, los culpables, pasan a ser los “buenos” que se preocupan por solucionar los problemas, y nosotros, las víctimas, somos los “malos” que resistimos y no queremos más capitalismos de ninguna especie: ni el del neoliberalismo expoliador, ni tampoco el de la redistribución de las riquezas, que mantiene todo en las mismas manos.
No nos dejemos intimidar. Nos es delito llamar ladrón al delincuente, ni genocida al criminal. Que el miedo no nos transforme en cómplices. Mantengamos bien en alto nuestras convicciones y nuestro espíritu solidario y combativo. Que el “zapatazo” de aquel heroico periodista irakí, que la resistencia activa de los palestinos, que la lucha de los pueblos por su libertad y una vida digna, nos encuentren a su lado, construyendo la nueva sociedad y el nuevo mundo.
Adrián Lomlomdjian
Director
martes, 10 de febrero de 2009
NUESTRO COMPROMISO
Editorial de la audición radial LA VOZ ARMENIA
Sábado 24 de Enero de 2009 – Radio Génesis AM 970 (Buenos Aires, República Argentina)
El 2009 comenzó con los festejos del Cincuentenario de la Revolución Cubana, un proceso que con sus muchos aciertos y virtudes, errores y dificultades, ha dejado su sello en la historia de la humanidad, transformándose hasta hoy día en guía y ejemplo para decenas de millones de seres humanos a lo largo y ancho del planeta.
También hubo más de lo mismo, ya que por ejemplo, Israel continúa esforzándose más y más para demostrarnos que aprendió tan bien la lección, que ya ha superado con creces a sus maestros nazi-fascistas en lo que respecta a la aplicación de políticas genocidas. Y mientras centenares de miles de personas eran bombardeadas en ese inmenso campo de concentración llamado Gaza, las Naciones Unidas –representante de la civilizada comunidad internacional- simplemente hacía llamamientos al cese del fuego y condenaba tibiamente la barbarie genocida sionista, poniendo al descubierto su arbitariedad y la caducidad de su existencia. Honrosas excepciones fueron los gobiernos de Bolivia y Venezuela, quienes no dudaron un instante en expulsar de sus territorios al Embajador del Estado genocida de Israel.
Y vaya si estos primeros días del año fueron intensos que mientras la hegemónica potencia imperial del planeta pasaba a ser comandada por el primer presidente negro en su historia –para muchos, una esperanza de cambios profundos y para otros, lo mismo de siempre pero en otro color-, nuestra Presidenta Cristina Fernández de Krichner visitaba la Isla de la Libertad y la Dignidad, se entrevistaba con sus máximos dirigentes –incluído el Comandante Fidel-, firmaba convenios bilaterales y partía rumbo a la República Bolivariana de Venezuela, donde también reafirmó los sólidos lazos que unen a ambos países.
Todo esto pasó a nuestro alrededor, donde seguirán produciéndose nuevos acontecimientos, que tal como venimos sosteniendo, nos obligan a agudizar nuestra atención y conocimientos para poder mantener nuestras convicciones firmes y seguir dando esa gran batalla ideológica que venimos peleando contra ese poderoso enemigo que casi todo lo maneja, en lo que respecta a medios de comunicación y voluntades masivas.
Y en este contexto, un nuevo año de trabajo comienza para cada una de nuestras organizaciones comunitarias y para la interinstitucional, que funcionó permanentemente a lo largo de todo el 2008.
Todo parece indicar que ya no habrá marcha atrás en cuanto a la decisión de mantener viva y activa esa estructura interinstitucional. Por eso, el paso siguiente es comenzar a llenarla de contenidos que nos comprometan a labores conjuntas, que sin hacernos perder nuestras particularidades, nos obliguen a avanzar en la práctica unitaria, el debate sincero y la construcción de consensos. Este es el gran desafío que tenemos por delante quienes participamos de esa mesa interinstitucional.
En cuanto a nuestro programa, que comienza a transitar su 53° Aniversario (quincuagésimo tercer aniversario), mantendrá su esencia -de manera renovada- y estará como siempre al servicio de lo que consideramos sus objetivos permanentes y principales.
Por eso, cada una de nuestras emisiones:
-contribuirá a mantener nuestros lazos con la Madre Patria y nuestras raíces, a través de las noticias cotidianas, de su historia, su cultura, su música y su idioma;
-contribuirá con el desarrollo de cada una de nuestras instituciones, a través de la difusión de sus actividades, y con el proceso de unidad comunitaria, siendo una herramienta al alcance de cada sector para debatir e intercambiar ideas públicamente;
-contribuirá con la lucha por el respeto y la plena vigencia de los derechos humanos, a través de nuestra lucha contra el negacionismo turco, la barbarie genocida imperialista, la ocupación de Palestina y por el Castigo a los culpables del terrorismo de Estado en Argentina;
-contribuirá a mantener en alto los principios de paz, amistad y solidaridad entre los pueblos.
En definitiva, seguiremos siendo una tribuna más al servicio de la construcción del hombre nuevo y la nueva sociedad.
Adrián Lomlomdjian
Director
Sábado 24 de Enero de 2009 – Radio Génesis AM 970 (Buenos Aires, República Argentina)
El 2009 comenzó con los festejos del Cincuentenario de la Revolución Cubana, un proceso que con sus muchos aciertos y virtudes, errores y dificultades, ha dejado su sello en la historia de la humanidad, transformándose hasta hoy día en guía y ejemplo para decenas de millones de seres humanos a lo largo y ancho del planeta.
También hubo más de lo mismo, ya que por ejemplo, Israel continúa esforzándose más y más para demostrarnos que aprendió tan bien la lección, que ya ha superado con creces a sus maestros nazi-fascistas en lo que respecta a la aplicación de políticas genocidas. Y mientras centenares de miles de personas eran bombardeadas en ese inmenso campo de concentración llamado Gaza, las Naciones Unidas –representante de la civilizada comunidad internacional- simplemente hacía llamamientos al cese del fuego y condenaba tibiamente la barbarie genocida sionista, poniendo al descubierto su arbitariedad y la caducidad de su existencia. Honrosas excepciones fueron los gobiernos de Bolivia y Venezuela, quienes no dudaron un instante en expulsar de sus territorios al Embajador del Estado genocida de Israel.
Y vaya si estos primeros días del año fueron intensos que mientras la hegemónica potencia imperial del planeta pasaba a ser comandada por el primer presidente negro en su historia –para muchos, una esperanza de cambios profundos y para otros, lo mismo de siempre pero en otro color-, nuestra Presidenta Cristina Fernández de Krichner visitaba la Isla de la Libertad y la Dignidad, se entrevistaba con sus máximos dirigentes –incluído el Comandante Fidel-, firmaba convenios bilaterales y partía rumbo a la República Bolivariana de Venezuela, donde también reafirmó los sólidos lazos que unen a ambos países.
Todo esto pasó a nuestro alrededor, donde seguirán produciéndose nuevos acontecimientos, que tal como venimos sosteniendo, nos obligan a agudizar nuestra atención y conocimientos para poder mantener nuestras convicciones firmes y seguir dando esa gran batalla ideológica que venimos peleando contra ese poderoso enemigo que casi todo lo maneja, en lo que respecta a medios de comunicación y voluntades masivas.
Y en este contexto, un nuevo año de trabajo comienza para cada una de nuestras organizaciones comunitarias y para la interinstitucional, que funcionó permanentemente a lo largo de todo el 2008.
Todo parece indicar que ya no habrá marcha atrás en cuanto a la decisión de mantener viva y activa esa estructura interinstitucional. Por eso, el paso siguiente es comenzar a llenarla de contenidos que nos comprometan a labores conjuntas, que sin hacernos perder nuestras particularidades, nos obliguen a avanzar en la práctica unitaria, el debate sincero y la construcción de consensos. Este es el gran desafío que tenemos por delante quienes participamos de esa mesa interinstitucional.
En cuanto a nuestro programa, que comienza a transitar su 53° Aniversario (quincuagésimo tercer aniversario), mantendrá su esencia -de manera renovada- y estará como siempre al servicio de lo que consideramos sus objetivos permanentes y principales.
Por eso, cada una de nuestras emisiones:
-contribuirá a mantener nuestros lazos con la Madre Patria y nuestras raíces, a través de las noticias cotidianas, de su historia, su cultura, su música y su idioma;
-contribuirá con el desarrollo de cada una de nuestras instituciones, a través de la difusión de sus actividades, y con el proceso de unidad comunitaria, siendo una herramienta al alcance de cada sector para debatir e intercambiar ideas públicamente;
-contribuirá con la lucha por el respeto y la plena vigencia de los derechos humanos, a través de nuestra lucha contra el negacionismo turco, la barbarie genocida imperialista, la ocupación de Palestina y por el Castigo a los culpables del terrorismo de Estado en Argentina;
-contribuirá a mantener en alto los principios de paz, amistad y solidaridad entre los pueblos.
En definitiva, seguiremos siendo una tribuna más al servicio de la construcción del hombre nuevo y la nueva sociedad.
Adrián Lomlomdjian
Director
martes, 25 de marzo de 2008
NUESTRA PARTICIPACION
Programa radial “LA VOZ ARMENIA”
Editorial del Sábado 22 de Marzo de 2008
Editorial del Sábado 22 de Marzo de 2008
Uno de los días de esta semana, como cada día de nuestras vidas, nos causaban repugnancia las declaraciones de 2 de los genocidas más notorios de nuestros días: del mandatario yanqui Bush y del ex Presidente español Aznar, quienes sin siquiera ruborizarse decían “que la invasión a Irak estaba altamente justificada y que hoy tomarían la misma decisión”. Y lo peor, es que han hecho estas declaraciones luego que ya es de conocimiento público (y confesado por ellos mismos) “que Irak no poseía armas químicas y que no existía relación de ningún tipo entre Saddam y Al Qaeda”. Es decir, nos están diciendo en la cara que hicieron, hacen y harán lo que se les antoje, cuando se les antoje y donde se les antoje.
Unos pocos kilómetros más allá, hablando de distancia territorial, pero bien cerquita en cuanto a ideología y metodología a los anteriormente mencionados, el Estado nazi-sionista de Israel continúa con su práctica política genocida contra el pueblo palestino, verdadero y único dueño de las tierras donde se construyó hace 60 años -a sangre y fuego- el actual hogar del pueblo judío, ante la complicidad de las principales potencias y estados mundiales, y ante la pasiva resignación de la opinión pública internacional, que no hace otra cosa que manifestar su solidaridad con el pueblo palestino, cuando en realidad lo que hay que hacer es DETENER INMEDIATAMENTE LA MATANZA SISTEMÁTICA DE PALESTINOS, RETIRAR A LOS OCUPANTES ISRAELIES DE LOS TERRITORIOS OCUPADOS, CONFORMAR Y RECONOCER INTERNACIONALMENTE EL ESTADO PALESTINO Y ARRESTAR, JUZGAR Y CONDENAR A LAS AUTORIDADES ISRAELÍES POR SUS CRIMENES DE LESA HUMANIDAD.
Genocidio, un término que no nos es ajeno, un crimen que hemos sufrido como pueblo y cuyas consecuencias aún permanecen latentes, heridas abiertas y sangrantes, voces que claman justicia.
Descendientes de armenios, crecimos escuchando a nuestros abuelos hablar de sus tierras usurpadas, de sus bienes saqueados, de su patrimonio cultural destruido, de su patria arrebata y ocupada, del silencio cómplice a escala mundial, de la soledad y el destierro. Crecimos escuchando relatos cargados de un dolor para muchos inexplicable e inentendible, pero para nosotros dolor transformado en lucha, en convicciones inquebrantables, en búsqueda permanente de solidaridad, en memoria que perdura a pesar de las décadas.
Y esa memoria la aplicamos en cada esfera de nuestras vidas.
Tenemos memoria para recordar y honrar a quienes cayeron luchando contra la barbarie instaurada por la dictadura genocida argentina, y también para no olvidarnos de los responsables, los criminales y los que se aprovecharon de la situación; Tenemos memoria para seguir acompañando la lucha por justicia y verdad, por la aparición y restitución a sus legítimos familiares de cada niño robado por las garras genocidas; Tenemos memoria para seguir acordándonos de quiénes fueron los que perdonaron y quisieron poner punto final, y de quienes no titubearon en continuar con la misma política económica genocida aplicada por los gobiernos de facto; Tenemos memoria para seguir manteniendo frescos los acontecimientos de las década infame de los 90, no olvidando a quienes se enriquecieron con el hambre del pueblo, a quienes entablaron relaciones carnales con el enemigo ni tampoco a quienes acompañaron todo ese proceso de saqueo y vaciamiento de nuestro país y hoy se presentan como si nada, intentando portar una máscara que nada les cubre ante los ojos de la verdad.
No permitamos que nos sigan presentando como algo natural y normal lo que debe ser motivo suficiente para rebelarnos contra el orden establecido y luchar por una mundo mejor.
-No es normal y natural que se invada un país con falsas excusas, se masacre a centenares de miles de personas y se saqueen sus riquezas (petróleo);
-No es normal y natural que se decida crear un Estado sobre un territorio que ya tiene dueño y que encima se lo someta, explote y masacre a lo largo de las décadas, ante la indiferencia cómplice de la comunidad internacional;
-No es normal y natural que países que pregonan “la defensa de la integridad territorial de los Estados”, reconozcan una nueva república creada en una de las provincias pertenecientes a un país que forma parte de las Naciones Unidas y cuyas fronteras fueron y son aceptadas por todos. ¿Por qué no se reconoce la independencia del País Vasco, de los Catalanes o de los kurdos?:
-No es normal y natural que un país o grupos de países decidan qué está bien y qué está mal, y según cuál sea su punto de vista bloqueen, sancionen y hasta organicen golpes de estado en terceros países;
-No es normal y natural que una pequeña Isla, y sus 10 millones de habitantes, deban vivir bloqueados durante medio siglo por el sólo hecho de querer ser dueños y forjadores de su propio destino;
-No es normal y natural que mientras miles de millones de personas padecen hambre, epidemias y muchas de las otras lacras, un minúsculo grupo de seres humanos se apropien de los bienes de la humanidad para beneficio propio y lujuria ilimitada de su clase social;
-No es normal y natural que se derroche agua mientras haya quienes mueren de sed; que se derroche gas mientras haya quien muera de frío; que derrochen alimentos mientras haya quien muere de hambre; que se acaparen medicamentos mientras haya quien muere por necesitarlos y no poder comprarlos; que se tengan viviendas vacías como bienes personales mientras haya quien duerme en la calle;
-No es normal y natural que recordemos a las víctimas del Genocidio de Armenios y luchemos por sus derechos; que recordemos a las víctimas del Genocidio indoamericano y luchemos por sus derechos; que recordemos a las víctimas del Holocausto judío y que no hagamos sentir nuestra enérgica voz de protesta y no luchemos sin tregua para que se ponga fin a los genocidios de los pueblos de Palestina e Irak, entre otros;
-No es normal y natural ver personas revolviendo basura para comer; ver abuelos, mujeres y niños durmiendo en las calles; ver gente tirando de un carro pesadísimo cargado con cartones y plásticos, abajo del frío y la lluvia o del sol abrasador, para poder llevar el pan a su casa.
No, nada de todo lo enumerado es normal y natural ni nosotros debemos verlo como tal.
Nuestro silencio, nuestra quietud y nuestra indiferencia son claro ejemplo de derrota.
Hablá, activá, participá. No seamos espectadores. Luchá. Porque la única lucha que se pierde es la que se abandona.
Buen fin de semana para todos y hasta el próximo sábado.
Adrián Lomlomdjian
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lunes, 17 de marzo de 2008
COHERENCIA
Programa radial “LA VOZ ARMENIA”
Editorial del Sábado 15 de Marzo de 2008
Editorial del Sábado 15 de Marzo de 2008
Cada mañana abrimos los ojos y se suceden ante nosotros innumerables acontecimientos que requieren de nuestra atención, sucedan éstos a metros de nosotros o en el rincón más alejado del planeta. Cada uno de ellos, independientemente de nuestra participación, van definiendo nuestro carácter, nuestra actitud y posición como seres humanos, nos van moldeando, formando, e incluso templando. Así es como vamos definiendo quiénes y cómo somos y, principalmente, de qué lado estamos y cuáles son nuestros principales objetivos en la vida, más allá que en las distintas etapas de la misma uno va cambiando las prioridades, pero, estoy convencido, jamás sus objetivos de vida. Estos, los objetivos, en quienes pasamos la vida tratando de mantener la coherencia entre los dichos y la práctica cotidiana, resultan una meta permanente y irrenunciable, ligados íntimamente a nuestros principios e ideales. Y es la propia realidad la que día a día nos pone a prueba, ya sea con hechos que ocurren en nuestros hogares, lugares de trabajo y de militancia o recreación, o a través de hacernos tomar posición respecto a sucesos que ocurren a miles de kilómetros de nosotros y de nuestos ámbitos de vida. Y es aquí donde jugamos cotidianamente la partida más difícil, que es la de demostrar COHERENCIA, no sólo entre lo que decimos y lo que hacemos, sino en las posiciones que tomamos respecto a similares acontecimientos ocurridos en distintos lugares y momentos.
No es difícil de entender lo que estoy diciendo, pero vayamos a algunos ejemplos concretos que nos ayudarán a comprenderlo mejor.
-Nosotros, como descendientes de armenios e integrantes de una diáspora conformada como consecuencia directa del genocidio sufrido por nuestros antepasados, seguimos reclamando justicia y tratando de curar las heridas aún abiertas y sangrantes, a pesar de que han pasado 93 años de aquellos trágicos acontecimientos en los que, como nación y pueblo, fuimos privados para siempre de nuestras tierras, de nuestro patrimonio histórico-cultural y de nuestras pertenencias. Y no hay uno de todos nosotros que se permita a sí mismo mantenerse ajeno al reclamo y al recuerdo de las víctimas de la barbarie genocida. Y año tras año, pedimos y exigimos la solidaridad internacional para con nuestra lucha.
Pero he aquí que a pesar de esta demostración de tenacidad y perdurabilidad en la lucha y el reclamo, nosotros no actuamos como le pedimos al resto, que actúe para con nuestra causa.
Hoy, ante nuestros ojos y ante los de la humanidad, se está perpetrando un GENOCIDIO similar al sufrido por nuestros antepasados. Hoy, y desde hace décadas, el pueblo palestino es sistemáticamente masacrado por el estado nazi-fascista de Israel, que no sólo no se ha contentado con invadir y ocupar los territorios palestinos y formar un Estado israelí allí, sino que sigue con la limpieza étnica en los territorios que aún quedan en manos palestinas a fin de ocuparlos todos e ir dándole forma a su soñada “Gran Israel”.
Y nosotros, que pedimos solidaridad para con nuestro dolor, ¿qué hacemos para contribuir con la lucha heroica del pueblo palestino contra los invasores y ocupantes nazi-sionistas?
Amigos y amigas, con las palabras sólo no alcanza; con las muestras de simpatía y afecto para con los palestinos, tampoco. Cada minuto que pasa y no logramos detener las garras de la maquinaria terrorista y genocida israelí, significan más muertos, más destrucción, más hambre, más miseria, más dolor de todo un pueblo. Por eso, necesitamos demostrar y demostrarnos COHERENCIA, para poner en esta lucha los mismos atributos que ponemos en la nuestra propia, pudiendo así contribuir no sólo a aliviar el dolor palestino, sino a la victoria misma de ese pueblo, que será la victoria del todos los pueblos.
-Otra cuestión que requiere COHERENCIA es cuando fijamos posiciones respecto a ciertos hechos concretos, tratando de mostrarnos humanos y sensatos, cuando en realidad no hacemos otra cosa que ponernos al lado de los genocidas, los explotadores y los que hacen y deshacen a su antojo. Un ejemplo claro de ello es lo que pasó hace pocos días en nuestra América Latina, cuando un Presidente que nada hace por esconder su rol de “faldero fiel del amo”, violó la soberanía territorial de un país vecino y fusiló a una veitena de hombre y mujeres que habían elegido la COHERENCIA como forma de vida, luchando y poniendo en riesgo sus propias vidas, para construir una nueva sociedad en su patria.
Todos hablaron de que “no se pueden violar las fronteras de las naciones” y que “se debe respetar la integridad territorial de cada país”, pero creo que fueron muy pocos -y por eso no alcanzó a escuchárseles la voz-, quienes dijeron que tendrían que ser castigados los que asesinaron, o mejor dicho fusilaron, a los miembros de las FARC. Y no hay que tener miedo en decirlo ni en reclamarlo; no hay que dudar por temor a ser tildado de tal o cual cosa. Sólo hay que ser COHERENTES y defender la vida de quienes están de nuestro mismo lado, seguramente con métodos distintos a los nuestros y definidos por ellos mismos de acuerdo a su propia realidad, pero con objetivos similares: construir la nueva sociedad.
¿Cómo podemos ser duros con quienes luchan en su patria contra quienes los tienen sometidos y explotados desde hace décadas, y no decir nada o tomar como algo natural las invasiones, masacres, cárceles clandestinas, operaciones encubiertas, dobles agentes y toda esa basura que utilizan el imperialismo y sus secuaces para mantenernos sometidos? ¿Hombres y mujeres que eligieron la lucha como forma de vida y desde hace décadas viven así, yendo de un lugar a otro y lejos de las comodidades que disfrutamos cada uno de nosotros, pueden ser tildados de “criminales” por los propios criminales, y encima, nosotros aceptarlo?
Si hablamos de criminales y genocidas, ahí están, a la vista de todos y tienen nombre y apellido: son el imperialismo yanqui y el genocida mayor, Bush; son los piratas ingleses y el genocida Tony Blair, que para colmo dice ser socialdemócrata (¿o será que los socialdemócratas son así?); es el Estado nazi-sionista de Israel, que sistemáticamente aniquila palestinos ante la complacencia de sus aliados occidentales y nuestra casi indiferencia; es el estado turco, que utiliza su poderosa maquinaria militar contra el pueblo kurdo que reclama y lucha por sus derechos y sus tierras; es el Presidente Uribe, quien cumple a rajatabla con los pedidos del amo y, además, se opone abiertamente a que continúen las negociaciones como primera etapa para un proceso de paz seguro y el fin de la guerra en Colombia.
Criminales y genocidas. Contra ellos es nuestra lucha. Sólo necesitamos COHERENCIA.
Adrián Lomlomdjian
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sábado, 8 de marzo de 2008
La respuesta está en nosotros
Programa radial “LA VOZ ARMENIA”
Editorial del Sábado 8 de Marzo de 2008
La semana pasada comenzábamos nuestro programa con la noticia de que efectivos policiales habían ingresando a la Plaza de la Opera de Ereván para desalojarla de los manifestantes que allí estaban concentrados desde la finalización de las elecciones presidenciales reclamando y exigiendo que las mismas fueran declaradas nulas. También informábamos que según las primeras noticias había un muerto, varios heridos y decenas de detenidos. Decíamos que nos habíamos comunicado telefónicamente en dos oportunidades con amigos residentes en Armenia y que éstos nos comentaban que la situación estaba por demás tensa.
Con estas noticias terminamos el programa del sábado pasado y nos llevamos toda la preocupación, lógica, de que algo peor podía e iba a pasar.
Y durante el atardecer del mismo sábado recibíamos la primera llamada telefónica desde Ereván que nos anunciaba lo que allí estaba ocurriendo: enfrentamientos entre efectivos y manifestantes, centenares de heridos y detenidos, varios muertos, vehículos, locales y oficinas incendiadas, comercios destruidos y saqueados, la intolerancia se había transformado en barbarie y paseaba su rabia y su sed de sangre por las calles de Ereván. Quien nos comentaba todo, habló de miedo, por su seguridad y la de su familia, pero por sobre todas las cosas por el futuro del país.
El Presidente Kocharian decretó el Estado de Sitio y sacó las tropas del Ejército a custodiar las calles de la capital. Las fotos nos mostraban postales del horror vivido: 8 muertos, 7 civiles y 1 policía; manifestantes golpeando a soldados armenios de entre 18 y 20 años; patrulleros, vehículos particulares y autobuses ardiendo; gente herida, gente apresada, gente llorando, gente preguntándose qué había pasado y cómo habían sido capaces de llegar a tanto...
A partir del estado de sitio se estableció en la ciudad algo así como “la paz de los cementerios”. Llegaron funcionarios occidentales de todos los colores (y no nos equivocamos si aseguramos que detrás de todo ésto estuvo la siempre presente mano de la omnipresente potencia imperial y sus lacayos asociados), cada uno con el versito bien aprendido e invitando a “establecer el diálogo entre las partes”. Levón Ter Petrossian, el candidato opositor convocante de las concentraciones de protesta en la Plaza de la Opera, se hacía presente en la Corte Constitucional para presentar su pedido de nulidad de las elecciones. Claro que ya habían 8 muertos y se había logrado enfrentar a la gente entre sí. Los otros dirigentes opositores, llámense Stepán Demirdjian, Aram Sarkissian, Raffí Hovannesian y otros, brillaron por su ausencia. Cuando el pueblo enojado decidió enfrentar la represión, ninguno de ellos estaba junto a la gente a la que convocaron a “luchar hasta el fin”. Al menos, ningún cable de noticias recibido durante estos días habla del arresto de alguno de ellos.
Desde el oficialismo se justifica la represión argumentando que los policías desarmados fueron recibidos con disparos de arma de fuego por los manifestantes. Nuestra duda es que si así hubiera sido, no habría 1 sólo policía muerto, sino más. Desde la oposición se habla de represión indiscriminada, a mansalva y utilizando armas de todo tipo. Nuestra duda es que si así hubiera sido no habría casi un centenar de heridos entre policías y soldados.
Datos por aquí, datos por allá. Justificativos de unos y otros. Llamados al diálogo y a la paz interior. Los Partidos Republicano, “Armenia Próspera” y “Orinats Yerkir” que condenan a Ter Petrossian y sus aliados y firman la formación de un gobierno de coalición. Ter Petrossian que exige la nulidad de las elecciones como punto principal para sentarse a dialogar con las autoridades.
De pronto, tropas azerbeidjanas ingresan en territorio de Gharapagh, ocupan un pueblo armenio, dejando como saldo varios heridos. Rápidamente, las fuerzas armenias se repliegan y contraatacan, recuperan posiciones, expulsan a los azerbeidjanos del territorio armenio, con el saldo de 8 soldados azeíes muertos.
Para decirlo en criollo, “quisieron aprovechar la volada”. Pensaron: “Aprovechemos que se están matando entre ellos”.
Les pregunto a Ustedes, oyentes: ¿Alguno de Ustedes dudaba que el proceso electoral armenio terminaría así? ¿Alguien creyó que un individuo como Ter Petrossian aceptaría simpáticamente la derrota que lo condenaba a estar alejado del poder –y de los enormes beneficios que trae consigo- para el resto de su vida? ¿Ustedes creyeron que Occidente, a través de esas organizaciones no gubernamentales que no sabemos qué hace ni como viven, y de sus organismos fantasmas, perdería una gran oportunidad para poner en el poder a uno de sus delfines en la república ex soviética que sigue manteniendo una alianza estratégica, y casi indestructible, con Rusia?
Si conocer aún los lamentables y trágicos hechos que sucedieron luego, la semana pasada decíamos que “se había entablado una lucha sin cuartel entre los grupos mafiosos de poder y que el pueblo, harto de todo, por un lado, e independientemente de a quién había votado, por el otro, sería la única víctima de esta confrontación”. No es que seamos adivinos, sino que, como dijimos la semana pasada, “siempre, y en todas partes, el que lucha es el pueblo, el sacrificio lo hace el pueblo, las víctimas las da el pueblo, pero los laureles se los llevan los vivos, los pícaros, los dueños del poder”.
¿Hasta cuándo tratarán de seguir haciéndoles creer a las nuevas generaciones, y a nuestra colectividad en general, que hay que festejar el 21 de Septiembre como el Día de la Independencia? ¿Hasta cuándo seguirán mintiendo acerca de que hoy somos libres e independientes? ¿Hasta cuándo seguirán falseando la historia pasada y presente?
Hasta en esta tragedia uno siente orgullo por los ideales abrazados y por los principios defendidos. ¿Qué hubiera pasado si en la Armenia Soviética hubieran gobernado hombres de la calaña de Ter Petrossian, Kocharian y otros, cuando el pueblo se manifestó en aquellos años, todos los días, con paros, cortes de calle, huelgas estudiantiles, marchas, etc.? Hoy estaríamos hablando de miles de muertos y recordando con inmenso dolor a las víctimas de una guerra fraticida.
Sin embargo, hubieron elecciones, ganó quien ganó, se cambió el sistema y no hubo represión, ni tanques en las calles, ni heridos, ni muertos...
Debemos aprender a llamar las cosas por su nombre. Armenia no se independizó el 21 de Septiembre de 1991. Armenia dejó de ser una república socialista y comenzó a formar parte del tercer mundo capitalista. Y entonces, todas las lacras conocidas por nosotros pasaron a forman lenta y paulatinamente, parte de la vida cotidiana de los ciudadanos armenios.
Los atentados en el Parlamento fueron obra de asesinos armenios; las represiones son ordenadas por autoridades armenias; el pueblo en las plazas es enfervorizado por dirigentes armenios; el saqueo económico del país estuvo a cargo de la nueva burguesía armenia; la usurpación de todos los bienes del estado y de cada individuo estuvo dirigida por armenios. Es decir, Armenia la están destruyendo los propios armenios.
Y pensar que todavía hay quienes se preguntan: ¿Cómo fue posible que siendo mayoría la población armenia en los territorios de la Armenia Occidental, Turquía pudo dominarnos, desterrarnos y masacrarnos?
Busquemos parte de la respuesta en nosotros, en nuestra historia y nuestro presente.
Con estas noticias terminamos el programa del sábado pasado y nos llevamos toda la preocupación, lógica, de que algo peor podía e iba a pasar.
Y durante el atardecer del mismo sábado recibíamos la primera llamada telefónica desde Ereván que nos anunciaba lo que allí estaba ocurriendo: enfrentamientos entre efectivos y manifestantes, centenares de heridos y detenidos, varios muertos, vehículos, locales y oficinas incendiadas, comercios destruidos y saqueados, la intolerancia se había transformado en barbarie y paseaba su rabia y su sed de sangre por las calles de Ereván. Quien nos comentaba todo, habló de miedo, por su seguridad y la de su familia, pero por sobre todas las cosas por el futuro del país.
El Presidente Kocharian decretó el Estado de Sitio y sacó las tropas del Ejército a custodiar las calles de la capital. Las fotos nos mostraban postales del horror vivido: 8 muertos, 7 civiles y 1 policía; manifestantes golpeando a soldados armenios de entre 18 y 20 años; patrulleros, vehículos particulares y autobuses ardiendo; gente herida, gente apresada, gente llorando, gente preguntándose qué había pasado y cómo habían sido capaces de llegar a tanto...
A partir del estado de sitio se estableció en la ciudad algo así como “la paz de los cementerios”. Llegaron funcionarios occidentales de todos los colores (y no nos equivocamos si aseguramos que detrás de todo ésto estuvo la siempre presente mano de la omnipresente potencia imperial y sus lacayos asociados), cada uno con el versito bien aprendido e invitando a “establecer el diálogo entre las partes”. Levón Ter Petrossian, el candidato opositor convocante de las concentraciones de protesta en la Plaza de la Opera, se hacía presente en la Corte Constitucional para presentar su pedido de nulidad de las elecciones. Claro que ya habían 8 muertos y se había logrado enfrentar a la gente entre sí. Los otros dirigentes opositores, llámense Stepán Demirdjian, Aram Sarkissian, Raffí Hovannesian y otros, brillaron por su ausencia. Cuando el pueblo enojado decidió enfrentar la represión, ninguno de ellos estaba junto a la gente a la que convocaron a “luchar hasta el fin”. Al menos, ningún cable de noticias recibido durante estos días habla del arresto de alguno de ellos.
Desde el oficialismo se justifica la represión argumentando que los policías desarmados fueron recibidos con disparos de arma de fuego por los manifestantes. Nuestra duda es que si así hubiera sido, no habría 1 sólo policía muerto, sino más. Desde la oposición se habla de represión indiscriminada, a mansalva y utilizando armas de todo tipo. Nuestra duda es que si así hubiera sido no habría casi un centenar de heridos entre policías y soldados.
Datos por aquí, datos por allá. Justificativos de unos y otros. Llamados al diálogo y a la paz interior. Los Partidos Republicano, “Armenia Próspera” y “Orinats Yerkir” que condenan a Ter Petrossian y sus aliados y firman la formación de un gobierno de coalición. Ter Petrossian que exige la nulidad de las elecciones como punto principal para sentarse a dialogar con las autoridades.
De pronto, tropas azerbeidjanas ingresan en territorio de Gharapagh, ocupan un pueblo armenio, dejando como saldo varios heridos. Rápidamente, las fuerzas armenias se repliegan y contraatacan, recuperan posiciones, expulsan a los azerbeidjanos del territorio armenio, con el saldo de 8 soldados azeíes muertos.
Para decirlo en criollo, “quisieron aprovechar la volada”. Pensaron: “Aprovechemos que se están matando entre ellos”.
Les pregunto a Ustedes, oyentes: ¿Alguno de Ustedes dudaba que el proceso electoral armenio terminaría así? ¿Alguien creyó que un individuo como Ter Petrossian aceptaría simpáticamente la derrota que lo condenaba a estar alejado del poder –y de los enormes beneficios que trae consigo- para el resto de su vida? ¿Ustedes creyeron que Occidente, a través de esas organizaciones no gubernamentales que no sabemos qué hace ni como viven, y de sus organismos fantasmas, perdería una gran oportunidad para poner en el poder a uno de sus delfines en la república ex soviética que sigue manteniendo una alianza estratégica, y casi indestructible, con Rusia?
Si conocer aún los lamentables y trágicos hechos que sucedieron luego, la semana pasada decíamos que “se había entablado una lucha sin cuartel entre los grupos mafiosos de poder y que el pueblo, harto de todo, por un lado, e independientemente de a quién había votado, por el otro, sería la única víctima de esta confrontación”. No es que seamos adivinos, sino que, como dijimos la semana pasada, “siempre, y en todas partes, el que lucha es el pueblo, el sacrificio lo hace el pueblo, las víctimas las da el pueblo, pero los laureles se los llevan los vivos, los pícaros, los dueños del poder”.
¿Hasta cuándo tratarán de seguir haciéndoles creer a las nuevas generaciones, y a nuestra colectividad en general, que hay que festejar el 21 de Septiembre como el Día de la Independencia? ¿Hasta cuándo seguirán mintiendo acerca de que hoy somos libres e independientes? ¿Hasta cuándo seguirán falseando la historia pasada y presente?
Hasta en esta tragedia uno siente orgullo por los ideales abrazados y por los principios defendidos. ¿Qué hubiera pasado si en la Armenia Soviética hubieran gobernado hombres de la calaña de Ter Petrossian, Kocharian y otros, cuando el pueblo se manifestó en aquellos años, todos los días, con paros, cortes de calle, huelgas estudiantiles, marchas, etc.? Hoy estaríamos hablando de miles de muertos y recordando con inmenso dolor a las víctimas de una guerra fraticida.
Sin embargo, hubieron elecciones, ganó quien ganó, se cambió el sistema y no hubo represión, ni tanques en las calles, ni heridos, ni muertos...
Debemos aprender a llamar las cosas por su nombre. Armenia no se independizó el 21 de Septiembre de 1991. Armenia dejó de ser una república socialista y comenzó a formar parte del tercer mundo capitalista. Y entonces, todas las lacras conocidas por nosotros pasaron a forman lenta y paulatinamente, parte de la vida cotidiana de los ciudadanos armenios.
Los atentados en el Parlamento fueron obra de asesinos armenios; las represiones son ordenadas por autoridades armenias; el pueblo en las plazas es enfervorizado por dirigentes armenios; el saqueo económico del país estuvo a cargo de la nueva burguesía armenia; la usurpación de todos los bienes del estado y de cada individuo estuvo dirigida por armenios. Es decir, Armenia la están destruyendo los propios armenios.
Y pensar que todavía hay quienes se preguntan: ¿Cómo fue posible que siendo mayoría la población armenia en los territorios de la Armenia Occidental, Turquía pudo dominarnos, desterrarnos y masacrarnos?
Busquemos parte de la respuesta en nosotros, en nuestra historia y nuestro presente.
Adrián Lomlomdjian
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lunes, 25 de febrero de 2008
COMENZAR A CAMBIAR EL RUMBO
Audición radial “LA VOZ ARMENIA”
Editorial del Sábado 23 de Febrero de 2008
El martes último, 19 de Febrero, en Armenia, se llevaron a cabo las esperadas elecciones presidenciales que ya, desde fines del año pasado, se había transformado en una clara contienda entre las actuales autoridades -y sus grupos de poder- contra el ex mandatario Levón Ter Petrossian y quienes lo rodearon, algunos tratando de saciar su sed de venganza por hechos pasados y otros, tratando de ganarse “un lugar en el mundo político del país”, sin importarles si para ello debían vender su alma al diablo...
Y pasó lo esperado. Por un lado, ganó en primera vuelta, con algo más del 52% de los votos -según datos de la Comisión Electoral Central-, el actual Primer Ministro, líder del poderoso Partido Republicano y hombre fuerte del país, Serzh Sargsian; y por el otro, la heterogénea oposición amontonada alrededor de Ter Petrossian, quizás añorando las “revoluciones anaranjadas en Ucrania y Georgia” y el apoyo occidental, rápidamente manifestó su desacuerdo con los datos electorales y convocó a sus partidarios a manifestarse públicamente, logrando reunir durante todos estos días a varios miles de ciudadanos movilizados desde lo más profundo de sus sanas convicciones, pero quienes de manera ininterrumpida escuchan llamamientos que sólo pueden exacerbar el odio y la desunión.
Claro que afirmar que no se cometió ningún tipo de irregularidad y que los resultados dados a conocer son fiel y verdadero reflejo de la voluntad popular, resulta muy cercano a lo ingenuo, inverosímil y gracioso.
Desde aquí, a decenas de miles de kilómetros de la Madre Patria, creo que no resultaría coerente puntualizar en centralizar la reflexión en fraudes, irregularidades, arbitrariedades, etc., ya que sólo podemos guiarnos por dichos y, obviamente, cada uno priorizará como cierta y lógica aquella versión que abone la opinión y preferencia personal.
Por eso he decidido aprovechar estos minutos para reflexionar en voz alta y para compartir con cada uno de Ustedes, queridos y fieles radioescuchas, las sensaciones que he experimentado a lo largo de estas semanas siguiendo de cerca lo que sucedía en la campaña electoral, a través de los medios de prensa representativos de distintas -no de todas- corrientes de opinión.
Y quizás, la sensación que sentí es la misma que siento después de cada elección en mi país o de cada hecho trascendente que aquí suceda o en cualquier rincón del planeta: es decir, certificar hasta dónde el pueblo es capaz de protagonizar memorables jornadas de protesta o acontecimentos varios y hasta dónde las misma son aprovechadas por quienes son los generadores principales del descontento y la rabia popular.
Sin ir muy lejos, año 2001, Argentina. Centenares de miles de personas en la calle, un Presidente que se va, descontento, rabia, bronca, lucha. ¡Que se vayan todos! fue el grito de guerra de todo un pueblo movilizado. ¡Piquete y cacerola, la lucha es una sola! reflejaba la unión de los distintos sectores afectados por el neoliberalismo y sus personeros locales. Pero... No sólo no se fueron todos, sino que se reconvirtieron, se quedaron y hoy nos hablan como si ellos nada tuvieron que ver con el saqueo del país en los años 90. Todos ellos, quienes hoy se presentan como oficialistas y opositores, fueron los responsables del desguace del país. Pero... Nuestra memoria es corta y parece ser que hemos sido moldeados para lastimarnos entre nosotros y para “justificar”, “perdonar” y “darles nuevas oportunidades” a quienes nos golpean a diario en defensa de sus intereses perosnales y de clase.
Y en Armenia pasa algo similar. Allí hay un pueblo que añora viejas épocas de estabilidad, seguridad y desarrollo permanente, y por otro lado está harto de ver cómo grupos mafiosos manejan el país y la vida de cada uno de ellos. Protestas, manifiestaciones masivas luego de cada elección son la consecuencia lógica de ese hastazgo popular y no el fruto del arraigue popular del político de turno. Sucedió luego de las anteriores presidenciales, cuando decenas de miles de personas se manifestaron durante semanas... Y nada pasó. Quienes decían encabezar ese movimiento, rápidamente se adpataron a su nueva condiciones de “opositores radicales” que les tenía guardado el sistema, y acompañaron hasta el final el proceso que decían combatir.
Y hoy pasa exactamente lo mismo. Por un lado, la gran mayoría del pueblo descontento. Unos, sin embargo, eligen a quien consideran garantía para tener algunos años de seguridad y estabilidad, sin importales que ese a quien eligen es también uno de los máximos responsables de la situación que ellos critican. Otros, ya no soportan más lo existente y quieren cambiar, pero en ese deseo y voluntad inquebrantable de cambio no se toman un segundo para pensar que ni siquiera un niño puede creer que quien lleva sobre sus espaldas una pesada mochila cargada con lo peor, pueda ser quien conduzca a toda una nación por el camino de la construcción de lo nuevo.
Sí, estoy hablando de las puras convicciones que movilizan a gran parte de la sociedad a salir a la calle para decir ¡Basta, no me jodan más!, y lo contradictorio que significa que a la cabeza de ese reclamo esté el ex Presidente Levón Ter Petrossian, quien trajó de Gharapagh a Robert Kocharian, quien huyó del gobierno sin termninar su mandato, quien gobernó durante varios años a la sombra de su patota de gangster, quien jamás dijo dónde fueron a parar las decenas de millones de dólares que recibía para traer energía mientras el pueblo vivía en la oscuridad y el frío, quien permitió que sus amigos saquearan y se adueñaran de las empresas estatales, quien organizó y dirigió el vergonzoso fraude en las elecciones presidenciales de 1996 que aseguraron su reelección... Y así, podría continuar varios minutos, horas...
Por eso, la conclusión que uno saca de este proceso electoral en Armenia es que nada ha cambiado, ya sea confirmando el triunfo de Serzh Sargsian o logrando Ter Petrossian reinstalarse en el poder. Allá o acá, ganadores y perdedores siguen siendo siempre los mismo. Al menos, por ahora. Depende de nuestras voluntad, de nuestras convicciones y de nuestra decisión, comenzar a cambiar el rumbo.
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